Ainara (Blanca Soroa), una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia, provocando un abismo y una prueba de fuego para todos. (FILMAFFINITY)
OPINIÓN
La tenia en la cola por un largo rato, pero por fin me he decidido en una tarde de sábado aburrida. Efectivamente la película puede verse desde diferentes perspectivas, pero creo que sí que hace incapié en la perspectiva atea. Simpatizo totalmente con la tía que ver cómo su familia cae en el autoengaño y ella no puede hacer nada. Un padre ausente que se preocupa más por su nueva novia, una abuela que prefiere no ver nada, una adolescente rechazada y abrumada por un chico, sin madre y sin nadie en quien confiar excepto el cura joven y las monjas molonas. Poco a poco le van comiendo la cabeza, con psicología, como la madre Isabel, que no sabe nada ella ni nada. Incluso nos muestran los difícil que es vivir sin tener el apoyo de la religión, como la tía que se siente rechazada en algunas ocasiones o que no sabe qué hacer con su marido. Pero no hay escusa para refugiarse en la religión siendo como es un engaño. Y creo que en esta película se muestra eso. Los que hayan visto una oda a la religión no sé qué han visto porque yo lo que veo es unos curas y monjas superficiales y manipuladores, una adolescente sin referentes y una tía impotente ante lo que considera un error.


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